
¿Tienes un proyecto o una duda?
Hemos trabajado en plantas de producción de galletas, instalaciones de envasado, almacenes de distribución alimentaria y cocinas industriales en España y México. Si tienes fotos del estado actual del suelo o un plano de planta, podemos darte una orientación antes de que llegue ningún presupuesto.
→ Cuéntanos el espacio, el uso y lo que necesitas.
Pavimento industrial para la industria alimentaria
Si llevas años en el sector ya sabes lo que necesitas: un sistema continuo, sin juntas, que pase la auditoría HACCP y aguante las limpiezas a presión sin degradarse. Si estás empezando o te han puesto a cargo de una renovación por primera vez, sigue leyendo — hay cosas que nadie te cuenta hasta que ya has cometido el error.


Lo que el sector exige y por qué importa
Las plantas de procesado, envasado y almacenamiento de alimentos están sujetas a normativas muy concretas: HACCP, IFS, BRC e ISO 22000. Todas dicen lo mismo de maneras distintas: el suelo tiene que ser impermeable, continuo, sin juntas y fácil de desinfectar. Una junta abierta o una grieta no es solo un problema estético. Es un punto donde se acumula suciedad, crecen bacterias y una auditoría levanta una no conformidad que puede parar la producción.
Lo que muchos no anticipan es lo que pasa en el día a día: grasas, ácidos alimentarios, choques térmicos entre zonas frías y calientes, tráfico constante de carretillas y transpaletas, limpiezas agresivas con productos alcalinos o ácidos. El sistema tiene que aguantar todo eso durante años sin degradarse. Si el pavimento que pusieron antes no aguantó, casi siempre es porque no se eligió el sistema adecuado para esa zona concreta — no porque el epoxi sea malo.
Qué sistema recomendamos y por qué
¿Cuánto cuesta aproximadamente?
Esta es la pregunta que todo el mundo tiene pero casi nadie responde en una web. Vamos a intentarlo.
Un pavimento para industria alimentaria puede ir desde los 18 hasta los 45 euros el m² dependiendo de varios factores: el sistema elegido, el estado del soporte, si hay que demoler el pavimento anterior, el nivel de humedad del hormigón, las zonas de temperatura controlada y la ventana de tiempo disponible para trabajar sin parar la producción. Trabajar en turnos de fin de semana o en paradas programadas tiene un coste distinto a hacerlo con planta parada.
Lo que sí podemos decir es que un presupuesto honesto necesita ver la instalación. Los que presupuestan sin visita técnica previa están adivinando — y tú eres el que acaba pagando la diferencia.
No existe un solo sistema válido para toda una planta. Cada zona tiene una exigencia diferente y tratarlas igual es el error más común que vemos al entrar a rehabilitar instalaciones.
Para zonas de producción húmeda, cocinas industriales y áreas con choques térmicos frecuentes, el sistema que mejor funciona es el mortero de poliuretano-cemento — tolera temperaturas extremas, resiste la mayoría de ácidos alimentarios y no se despega con la humedad del soporte. Para zonas de envasado seco o almacén con tráfico rodado, el epoxi multicapa es suficiente y más económico. Las cámaras frigoríficas necesitan sistemas específicamente formulados para trabajar a temperaturas bajo cero — no vale cualquier resina.
→ Ver sistemas para industria alimentaria
