Las losetas del parque se levantan — solución que dura de verdad
- Adoria

- 1 abr
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Actualizado: 27 abr
Si tienes bajo tu gestión un parque infantil municipal, el patio de un colegio o una zona de juego comunitaria, lo que voy a describir ahora te va a resultar muy familiar.
Las losetas de caucho se instalaron en su momento. Parecían una buena solución — rápidas de instalar, asequibles, de colores vivos. Durante el primer año o dos estaban bien. Después empezaron a pasar cosas: algunas losetas se movieron ligeramente. Los bordes de las juntas empezaron a abrirse. Alguna pieza se levantó y alguien la volvió a poner. Con el tiempo hay losetas descolocadas, bordes que sobresalen y alguna pieza que ha desaparecido directamente.
Y ahora tienes un parque que no solo tiene mal aspecto — tiene zonas donde la amortiguación ya no es la que dice la etiqueta porque la pieza se ha movido, donde hay bordes que son un tropiezo potencial y donde la inspección técnica que viene una vez al año va a generar observaciones.
No eres el único. Es exactamente lo que les pasa a todos los parques infantiles con losetas después de 3-5 años de uso. No es una cuestión de calidad de las losetas — es una limitación estructural del sistema.

Por qué las losetas fallan siempre de la misma forma
Las losetas de caucho son piezas independientes que se colocan unas junto a otras, pegadas al soporte o simplemente encajadas. El problema es que son piezas independientes — y las piezas independientes se mueven.
El tráfico de niños, las variaciones de temperatura entre verano e invierno que hacen que el caucho se dilate y se contraiga, la lluvia que entra por las juntas y actúa como lubricante, el vandalismo — todo contribuye a que las losetas pierdan poco a poco su posición original. Las juntas entre piezas se abren. Los bordes se levantan. La planimetría del conjunto se pierde.
Hay otro problema que es más técnico pero igual de importante: cuando una loseta se mueve, el espesor efectivo de amortiguación en esa zona puede ser menor del calculado para cumplir la norma EN-1177. Si el parque tenía una altura de caída crítica calculada para 40 mm de espesor y la loseta de esa zona se ha movido y quedado inclinada — el espesor real puede ser significativamente menor en algún punto.
La solución que no tiene ese problema — el caucho continuo in situ
El caucho continuo in situ se llama así porque se aplica directamente en el lugar — no son piezas prefabricadas que se colocan, sino una mezcla de gránulos de caucho y resina de poliuretano que se extiende como una masa en estado semilíquido y se compacta al espesor correcto. Una vez curado, es una pieza única sin juntas, sin bordes, completamente solidaria al soporte.
No se puede mover. No tiene bordes que se levanten. No tiene juntas por donde entre el agua. No pierde posición con el tráfico ni con las variaciones de temperatura.
La amortiguación es homogénea en toda la superficie porque el espesor es homogéneo — calculado específicamente para la altura de caída del equipamiento que hay encima, y verificable con ensayo.
Y dura. Un caucho continuo bien ejecutado sobre un soporte adecuado tiene una vida útil de 10-15 años con mantenimiento mínimo. No de 3-5 años como las losetas que se han movido.
¿Se puede aplicar sobre las losetas existentes?
En muchos casos sí — y es lo que recomendamos cuando el soporte base está en buen estado y las losetas están razonablemente adheridas.
Se retiran las losetas sueltas o muy deterioradas, se nivela el soporte, se aplica una imprimación y encima va el sistema de caucho continuo. El resultado es el mismo que si se hubiera partido de cero — una superficie continua sin juntas, con el espesor correcto y el color y diseño elegidos.
Esta opción reduce significativamente el coste de la intervención respecto a retirar todo y empezar desde el hormigón. Y en parques municipales donde el presupuesto es siempre ajustado, esa diferencia importa.
El diseño — el punto donde los parques mejoran más
Una de las cosas que más sorprenden a los técnicos municipales cuando hablan por primera vez con nosotros es que el caucho continuo permite cualquier diseño. No solo colores básicos — cualquier forma, cualquier dibujo, cualquier zonificación.
Números, letras, animales, mapas, laberintos, campos de juego — todo se puede integrar en el diseño del caucho. Con distintos colores de EPDM en la capa de acabado, el resultado es un parque que estimula visualmente a los niños y que da identidad al espacio.
En proyectos municipales donde hay que justificar la inversión en junta de gobierno o ante los vecinos, el antes y el después visual de un parque con caucho continuo bien diseñado es un argumento muy poderoso.
Lo que necesitas saber antes de pedir presupuesto
La altura máxima de caída del equipamiento. Ese dato determina el espesor mínimo del caucho según la norma EN-1177 — y el espesor determina el precio. Sin ese dato, cualquier presupuesto es una estimación sin base técnica.
El estado actual del soporte. Si hay hormigón o asfalto en buen estado bajo las losetas, es un punto de partida razonable. Si el soporte está muy irregular o deteriorado, hay que nivelarlo antes.
La superficie total de la zona de juego — incluyendo las zonas de paso entre los equipos, que también tienen que estar cubiertas con espesor adecuado según la altura de caída crítica de los equipos adyacentes.
Adoria — caucho continuo in situ para parques infantiles, colegios y zonas de juego en España y México.





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